viernes, 3 de noviembre de 2017
martes, 10 de octubre de 2017
jueves, 5 de octubre de 2017
Sobre la cotidianidad
“La cotidianidad es como la superficie de un río pacífico que cruza una llanura; se dibujan en ella las corrientes sutiles y los torbellinos, presagio de los dramas y las inundaciones que quizá nunca , o sólo al cabo de mucho tiempo, se hagan realidad. De momento no nos inquietan los relámpagos mudos en el cielo por ser solo señales de tormentas lejanas. Pero un día aquellas tormentas llegarán hasta nosotros. La cotidianidad privada a hachazos de cualquier posibilidad de heroísmo y santidad -del temblor de una tragedia aún lejana- se vuelve llana y aburrida. Carece de la verdad de la vida y no puede constituir la base ontológica de una estética convincente”.
Adam Zagajewski
En defensa del fervor
Adam Zagajewski
En defensa del fervor
sábado, 2 de septiembre de 2017
Notas para un poema futuro que dedicaré a Luz
Cien famosas vistas de Edo
Viejas estampas de Edo,
dibujadas con trazos luminosos,
árboles que transitan
desde el cercano invierno
a la inquietante primavera,
apenas con un rosa
sobre las ramas esbozadas junto al río
-la anguila de agua dulce
se esconde en sus ribazos-.
El cinabrio vuelve otoñales los cerezos,
el verde inunda las planicies,
¡aire de Edo en la brisa
cambiante del riachuelo Furukawa!
El maestro Hiroshige
sabe que la belleza
ya existe en la mirada previa
como la fruta existe
en las ramas en flor.
Viejas estampas de Edo,
dibujadas con trazos luminosos,
árboles que transitan
desde el cercano invierno
a la inquietante primavera,
apenas con un rosa
sobre las ramas esbozadas junto al río
-la anguila de agua dulce
se esconde en sus ribazos-.
El cinabrio vuelve otoñales los cerezos,
el verde inunda las planicies,
¡aire de Edo en la brisa
cambiante del riachuelo Furukawa!
El maestro Hiroshige
sabe que la belleza
ya existe en la mirada previa
como la fruta existe
en las ramas en flor.
Dos maestros
El paisaje tradicional y al mismo tiempo la destrucción por las exigencias de la técnica moderna
La colina del palacio en Shinagawa de Hiroshige
Trinchera de ferrocarril de Paul Cézanne (1870)
La colina del palacio en Shinagawa de Hiroshige
Trinchera de ferrocarril de Paul Cézanne (1870)
jueves, 31 de agosto de 2017
Notas para un poema futuro que dedicaré a César y Mariola
Nadie ha dicho que el valle de sabinas
con sus cortezas ásperas y oscuras,
con el agua fluyendo de las rocas
porosas del calar, sea metáfora
de algo que de la misma forma fluye
entre nosotros.
Nadie lo ha dicho porque no hace falta
configurar el mundo. A veces pasa
como un regalo. Miro la desnuda
voluntad de la tarde entre los campos
de lavanda.
¿Quién eres tú que al fin has aprendido
a no ver más de lo que el mundo ofrece?
con sus cortezas ásperas y oscuras,
con el agua fluyendo de las rocas
porosas del calar, sea metáfora
de algo que de la misma forma fluye
entre nosotros.
Nadie lo ha dicho porque no hace falta
configurar el mundo. A veces pasa
como un regalo. Miro la desnuda
voluntad de la tarde entre los campos
de lavanda.
¿Quién eres tú que al fin has aprendido
a no ver más de lo que el mundo ofrece?
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