Durante seis o siete años practiqué kárate en el gimnasio Bunkai, con mi profesor Patricio. Antes había hecho como actividad extraescolar judo en el colegio Santa Rosa de Lima de Los Rosales, el barrio donde viví hasta los veinte años. En nuestra fantasía nos veíamos como Chuck Norris, Bruce Lee o, más tarde, como el jovencísimo Jean-Claude Van Damme con esa capacidad para levantar la pierna y golpear a su oponente situado inmediatamente detrás.
Frente al espejo del tatami tomé conciencia de que no tenía nariz, esa nariz que Bruce Lee se acariciaba antes de obrar el milagro. Durante casi un mes solo veía los orificios sin el promontorio de carne correspondiente, fueron tardes angustiosas, la verdad. En ese espejo también vi a mis amigos, los que luego me acompañaron durante el instituto y luego durante toda la vida. Como la nariz no necesito verlos siempre para saber que están ahí.
Como en casi todo, nunca había unanimidad. Nos debatiamos entre el Chuck Norris de Desaparecido en combate, el Silvester Stalone de Rambo o el Schwarzenegger de Comando. Bruce Lee jugaba en otra liga, además de practicar otra arte marcial. Nosotros seguíamos fielmente, o como cada uno podía, el camino de la mano vacía, en su variante de shito ryu, más ágil y dinámica que otras variantes.
Los años pasaron y las películas de Chuck Norris quedaron olvidadas, no tanto la escena en la que colgado boca abajo le ponen un saco de arpillera en torno a la cabeza con una rata dentro. Vinieron series menores y se convirtió, con su pecho peludo algo desfasado para los tiempos de los hombres metrosexuales, en objeto de meme. Hoy, que volvemos a encontrarnos con Estados Unidos iniciando otro conflicto de dimensiones impredecibles, he oído en la radio que ha fallecido.
Y no puedo dejar de pensar que el hombre ha muerto pero el mito o el meme pervive.
3 comentarios:
Los memes sobre Norris son un género.
Salu2.
Que bien escribe mi Antonio
Casi tantos memes como Julio Iglesias, del que mejor no hablar o escribir .
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