lunes, 31 de agosto de 2020
Aquí estuvo Kilroy
Cerezas
Los cerezos siempre me han acompañado. Cuando era pequeño vivía en un barrio obrero a las afueras de Murcia. El delirio de un botánico, cada calle y cada plaza -replacetas, decíamos nosotros- llevaba el nombre de una planta. Nosotros vivíamos en la calle del romero, también estaba la calle de los alhelíes, de las gitanillas... Las plazas además daban cobijo en unas jardineras al árbol que les daba nombre. Mi casa daba a la plaza de los cerezos, donde además de un pino centenario y una palmera altísima, que posiblemente estaban allí antes de que se proyectara la urbanización, había una docena de cerezos jóvenes con sus ramas rojizas y sus flores blancas que acudían todos los años anunciando la primavera. Pese al clima del sur tan poco proclive para que este árbol dé frutos los daba y los críos nos colgábamos de sus delgadas pero flexibles ramas en busca de las cerezas. Qué sabor y qué recuerdos. Creo que Kiarostami aún no habría hecho su película.
jueves, 2 de julio de 2020
lunes, 27 de abril de 2020
Mi lectura de ED
Como en los años de la universidad necesito empezar a leer en una biblioteca, me calma, me centra.
Abro al azar el libro, empiezo por el poema 511.
Es la edición de Visor, traducción de José Luis Rey.
“Si vinieras en Otoño
Yo barrería el Verano
Medio sonriente, y medio desdeñosa,
Como hacen las Amas de casa con una mosca”
Las mayúsculas me desconciertan. Palabras sin un criterio claro, al menos en una lectura primera, se arrogan el derecho de las mayúsculas. Varias palabras me despiertan, el campo semántico de las labores del hogar “barrería”, “madejas”, “cajones”.
De pronto recupero mis lecturas de Catulo, las supersticiones de los números, mea Lesbia,
“Si pudiera verte en un año
Liaría los meses en madejas-
Y los pondría en Cajones separados,
Por miedo a que sus números se fundan-
La distancia se dilata en la condicionalidad, estaciones, años, siglos, eternidad. Y cada distancia, “insegura de su longitud” encuentra su medida: el tiempo en que se barre, el recoger la ropa, el contar los siglos con los dedos de la mano. “Si solo en Siglos, te retrasaras,” Es cierta la llegada, la tardanza no es más que una circunstancia, viene, vendrá.
jueves, 23 de abril de 2020
JGdB y la lectura de poemas
"Gil de Biedma, inteligentísimo, aseguraba que lo esencial al leer por primera vez un poema no es entenderlo, sino sentirlo, que los versos nos conmuevan, aunque no los comprendamos. Si verdaderamente el poema nos emociona, tarde o temprano, lograremos comprenderlo, preguntándonos a nosotros mismos por qué nos emocionó en la lectura primigenia. La reflexión es tan iluminadora que puede ser aplicable a otras creaciones culturales: una película, una novela, una canción, un cuadro."
https://elpais.com/cultura/2020/01/07/actualidad/1578417272_268697.html




