jueves, 2 de octubre de 2014

Lírica de urgencia para la puerta de un frigorífico

Quisimos agasajar a los invitados a nuestra boda con dos cosas: una botella de Coto y un pequeño cuaderno de poemas. Aquí os dejo los poemas, el vino, pues eso...



jueves, 25 de septiembre de 2014

La inquilina (borrador)


(foto: Kamil Vojnar)

Está en la casa. Va tasando
el tiempo, abriendo las ventanas
a lo oscuro, como la edad ligera
que no hace mudanza en su costumbre.

Intuyo que sus pasos se solapan
con los míos en los quehaceres cotidianos,
que siempre estuvo aquí, que fue la calma
y la tormenta, el sueño y la vigilia.

Y se disculpa en parte, como si ella
ocupara el lugar que ocupa
violentando las cosas,
no de una forma simple y sin ambages.

Quizás porque no quiso nadie
saber quién era, simplemente un huésped
incómodo a todas luces,
extemporáneo tal vez e inoportuno.

Alguien que está de paso,
que no vino para quedarse,
aquí y ahora la mitad de todo,
al final, la mitad de nada.


Antonio Aguilar Rodríguez
Septiembre 2014.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Regalo (esbozo para un poema futuro)

 
Foto de Harley Weir

Sobre la mesa un búcaro con agua.
Las flores se secaron.

Hace tiempo que nadie se preocupa por el agua,
semanas que, con seguridad,
un invierno desmadejado
pudrió las hojas, cercenó las flores,
que hubieron de brillar
con un fulgor también doméstico
y breve y desprovisto de tragedia.

Es una imagen más
que pasaría desapercibida
de no encontrarte tú al otro lado,
una luz que persiste
en el fondo de arcilla
como la tesitura de una foto
sumergida en las aguas
tras la cruel primavera.

viernes, 5 de septiembre de 2014

El editor de nivolas (Segunda parte)


Hace unos meses publiqué, es un decir, una estado aquí que hablaba de un escritor que había escrito una novela donde aparecía un editor, de tal manera que pudiera visitarlo y que amablemente le publicara un libro de poemas. No era ni siquiera una novela, a lo sumo, el argumento de una novela, hilván suelto del que ir tirando. 

Después de unos meses, y extrañamente, el editor del relato se ha puesto en contacto conmigo.



Leyendo a Pedro Antonio Martínez Robles (entrada recuperada)


A veces uno se encuentra con libros, más o menos imperfectos, que están lejos de los suplementos culturales y de las listas de venta pero que tienen un poco de esa verdad sincera que se agradece entre tanto experimento, que no desprecio, y que nos hermana con una palabra sencilla y una mirada limpia como el vuelo del vilano.

http://cajadetormentas.blogspot.com.es/2014/07/pedro-antonio-martinez-robles-amanece-i.html?m=1

martes, 22 de julio de 2014

Leyendo a Cristina Morano

No puedo decir nada de Cristina Morano que no pase antes por mi corazón. Cambio climático es lo que es, un libro de Cristina Morano, un libro que araña, que intimida, que cobija, que dice lo que hay como una Albert Camus que muestra a Sísifo pero que nos dice que si en última instancia eso es lo que hay bien o mal está.

Hace muchos años que conozco a Cristina. En mi corazón ocupa un lugar desde que la vi en telemurcia hace veinte años, pelo negro, largo, nariz afilada, dando sus impresiones, algo cabreada, sobre una sesión de El albor de la palabra o alguno de los encuentros que se organizaron paralelos al Murciajoven. Veinte años y quizás me quede corto. Luego vino la revista Thader y por primera vez sus poemas en Las rutas del nómada, una pequeña plaquet que acompañaba al número dos o tres de la revista, como las de Pepa Murcia o David Galindo.

Cambio climático es el libro de una Cristina Morano madura, medida y ácida y dura y amorosa con lo que hay, con los que hay, en ese paraje hostil que a veces es la vida.

http://cajadetormentas.blogspot.com.es/2014/07/cristina-morano-los-frutos.html

jueves, 10 de julio de 2014

Leyendo a A. R. Ammons


Después de haber leído, y no sé si para demostrar mi pro norteamericanismo o para ratificarme en lo contrario (o simplemente por puro placer), a todo poema norteamericano viviente y no viviente del siglo xx y aledaños como Sylvia Plath, Louis Glück, Mary Jo Bang, Sharon Olds, Robert Hass, Wallace Stevens, William Carlos Williams, Anne Sexton, por supuesto Whitman, Eliot, Pound, Ginsberg, e.e. Cummings, Edgar Lee Masters, Dickison (que viaja siempre en el tiempo), Hila Doolitle, y a Barry Gifford, C. K. Williams, Siri Hustvedt, Theodore Roethke, Bukowski, Tess Gallagher, Anne Michaels, Natasha Trethewey,  Billy Colins, Robert Frost (el del famoso camino que se bifurca) en las traducciones de Bartleby, Igitur, Huerga y Fierro, Cátedra, visor, pre-textos, lumen... A Raymond Carver, Robert Lowell, Kenneth Rexroth, o Derek Walcott y Joseph Brosky (si se me permite la desubicación), John Ashbery, James Merrill y otros que ahora no me vienen a la memoria, solo sé que no sé nada. (Y como dijo Sócrates a sus discípulos una vez que se atemperaron sus risas: y vosotros tampoco).