sábado, 4 de febrero de 2017

Infierno y nadie de Antonio Marín Albalate

Mi reseña de Infierno y nadie de Antonio Marín Albalate en la revista El coloquio de los perros

http://elcoloquiodelosperros.weebly.com/la-biblioteca-de-alonso-quijano/category/antonio-marin-albalate

ANTONIO MARÍN ALBALATE. INFIERNO Y NADIE
(Unaria, Castellón, 2016)
por ANTONIO AGUILAR RODRÍGUEZ
          LOS DESCANONIZADOS
          Todos los años, con la entrega de los Óscar, asistimos al mismo espectáculo del canon desfilando por las alfombras rojas o verdes o el color que decida el patrocinador, una industria que apuesta por el márketing salvaje y, como todo no se puede asilvestrar, se limita el acceso a ese pequeño club. A veces el canon se deja seducir por los tantos por ciento, el otro día leía una columna de Javier Marías que criticaba esa proporcionalidad del talento. De ahí tomé la idea para comenzar ahora. Todos los años con los premios sucede lo mismo, nos acordamos de los que nunca lo recibieron, los que están fuera del canon oficial, del canon “que mola”, porque es el que compra cupo de pantalla y decide el número de copias que se hace de una película para su exhibición, Hitchcock, nunca lo ganó. Lo mismo sucede con premios más prestigiosos como el Nobel de Literatura, es cierto que algunos de los nombres son incuestionables, se agradece que estén ahí, nos parece justo, nos ha parecido incluso necesario para que determinado autor llegue a nosotros cuando los cauces habituales no lo estaban haciendo.
          En la literatura pasa lo mismo, no todos están en los Óscar. La necesidad de fomentar el canon, y no me parece una necesidad del mundo académico, más bien siempre comercial, al menos en este último medio siglo, deja fuera a muchos autores. Soy lector de suplementos culturales, y observo, ya sin cierta acritud, cómo hay una serie de nombres que se repiten ante la falta de curiosidad de los agentes culturales y la comodidad de unos nombres que ya no nos resultan tampoco incómodos. Si hablamos de la pervivencia de Darío ahí está la alineación habitual, pocas sorpresas espero cuando despliego las páginas sobre la mesa; si esta vez se trata del día mundial de la poesía, ahí te los encuentras; si se censura cierta portada de un libro en Facebook, instagram, no lo dudo, sé de antemano por donde irán los tiros. Si se concede un premio, en la mayoría de los casos, premios de relevancia, tampoco me sorprendo. No tiene sentido molestarse con esta realidad, es lo que es. Por otro lado, en círculos más cerrados, en ciertas redes sociales se hace lo mismo, sin orquestación esta vez, hay nombres que sin saber uno muy bien por qué se repiten. En el primer caso hay unos criterios comerciales, en el segundo tiene más bien que ver con la vanidad y con la supervivencia imponiendo un canon de ínfima pervivencia entre nuestros círculos de amigos, como si ese fuera el mundo total del que sólo es una parte.
          Antonio Marín Albalate (Cartagena, 1955) es un ejemplo claro de los sinsombrero actuales. Desde 1978 ha ido dando forma a una obra ingente e interesante, que ahora el antólogo José Luis Abraham ha puesto en claro en la editorial Unaria. Un libro cuidado en la presentación y en el contenido y que recoge una amplia selección del autor cartagenero que va desde 1978 a 2014 bajo el título Infierno y nadie (Antología poética esencial). El recorrido es amplio y significativo con un aparato crítico necesario pero no abrumador. En las palabras iniciales José Luis Abraham centra la producción de Marín Albalate con juicios tan acertados como que «la piedra angular de la poesía de Antonio Marín Albalate radica en la experimentación, de hallar lo nuevo personal entre las estrechas fisuras de lo que creíamos conocer y, por este motivo, son frecuentes las sorpresas emotivas generadas a partir de un lenguaje fundamentalmente alusivo y visual» (p. 7). El resto de aparato crítico ayuda a entender el mundo poético de este autor, tanto en sus referentes literarios y culturales como en el empleo de una simbología propia que va construyéndose a lo largo de los libros.
          Para los lectores habituales de Antonio Marín Albalate, poeta, como ya hemos comentado antes, ingente, se agradece este mapa de su producción. Yo había entrado en su mundo en 2003 con La nieve toda y con el antecedente de Una triste melena de invierno con Mahler de fondo, premio Murcia Joven 84-85. Dicho premio puso en el panorama literario a muchos autores interesantes en aquel momento y posteriormente desapareció para reaparecer descafeinado. Esta antología ofrece una selección significativa de sus libros anteriores y una muestra generosa de los últimos libros que, para mi gusto, son los que propician un placer estético más elaborado y maduro, publicados regularmente desde 2007 y al menos hasta 2014 por la editorial madrileña Huerga & Fierro, donde también ha coordinado y editado una serie de libros en torno a varios autores entre los que destaca la antología y la edición de los últimos libros de Leopoldo María Panero, lo que es coherente con su otro papel, el de agitador sociocultural promotor de gran número de proyectos editoriales en torno a la música y a la normalización de ciertos autores necesarios.
          Marín Albalate es un autor que ha disfrutado del gusto del público y del reconocimiento de varios premios de notable prestigio, lo que sin embargo, no ha favorecido esa ubicación en el canon mediático, situación que habría favorecido la difusión de su obra en un panorama literario donde obviamente tiene algo que decir, ya que es un poeta directo, con gran fuerza expresiva y visual, con una poderosa intuición surrealista que no oscurece la cotidianidad sino que la ilumina con giros inesperados, imágenes inéditas que despiertan la complicidad del lector, que debe, en muchos casos, que completar el poema, andar por el linde entre la brevedad esencial y el silencio, una complicidad con el lector, que debe intuir, completar lo que el poeta deja como provocación.
          La alfombra roja debería contemplar la posibilidad de que un poeta como Antonio Marín Albalate, cabalgando sobre esta antología, desfilara por ella, porque sin duda, su nombre y este libro deberían, egoístamente, no quedarse para unos pocos.

lunes, 2 de enero de 2017

Reseña de José Luis Abraham en Voz y letra

José Luis Abraham, amigo y poeta, ha escrito esto sobre La noche del incendio. Sólo puedo estar agradecido.



http://lanochedelincendio.blogspot.com.es/2017/01/resena-de-jose-luis-abraham-lopez-en.html

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Duplicación de Jeannette L. Clariond

Por error, he puesto en escrito una entrada en este blog que en realidad debería de estar en la pequeña caja de tormentas. Se trata del poema del poema El champú de Elizabeth Bishop. Hasta ahí nada extraño, porque equivocarse es de sabios y de despistados. Me he dado cuenta al etiquetar el poema porque no aparecían los términos que buscaba. Así que me he ido al otro blog y esta vez he hecho las cosas como dios manda, y al introducir el nombre de la traductora he comprobado que ya aparecía antes.

Como un hilván he tirado del nombre de Jeannette L. Clariond y me ha llevado a otra de mis poetas queridas, a la tradccción de Decreación de Anne Carson.

¿Casualidad? No sé. Creo que podríamos llamarlo "configuración de un gusto particular".


Resultado de imagen de elizabeth bishop


domingo, 18 de diciembre de 2016

Música en la palabra

La profesora de la Universidad de Murcia Isabel Abellán Chuecos acaba de publicar la ponencia que hizo sobre La noche del incendio. Lo ha hecho en la revista Estudios de teoría literaria
Aquí os dejo el enlace.
Muchas gracias, guapa. Es un privilegio que lectores como tú lleguen a mi libro y me lo devuelvan a través del espejo de la inteligencia.

http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/etl/article/view/1774/1777

domingo, 20 de noviembre de 2016

Leyendo a Ángeles Mora en un mar de espuma

Hay algo que hace especial la poesía de Ángeles Mora, de sus Ficciones para una autobiografía (burtleby editores) y que ha merecido el Premio Nacional y el de La Crítica en este año, es algo familiar, cercano, un tono coloquial en apariencia, la sencillez que sin embargo no cae del lado de lo simple. A veces un poema empieza como desvaído, como si no fuera poema y fuera simple conversación del día a día, "Fue el primer día/ llamé a la puerta equivocada...", pero de pronto algo sucede, una realizadad poética somo sin querer, como sin que nos demos cuenta, se lleva la palabra a otro terreno, el del cuidado y el del respeto por el lector que no se ve apabullado por el alarde verbal o referencial pero tampoco por la ramplonería de la linealidad y lo plano. Será que pienso todo esto esta mañana porque le estoy leyendo los poemas en voz alta a mi hijo mientras se da un baño de espuma.

IN THE. WINDMILLS OF YOUR MIND
(O el hilo de una historia)

Fue el primer día.
Llamé a la puerta equivocada.
Pulsé el tiemble una vez y otra, impaciente,
y tú abriste a mi espalda.
Sabías que era yo quien apretaba en vano
el timbre del vecino.
Me dijiste " es quí"
y sonreías burlón.

Me volvÍ avergonzada.
Parecias un diablo divertido
ante la puerta de su infierno.
Tropecé  con tus ojos
y me precipité al vacío.
Aún me enciende el futuro
aquella puerta abierta,
aquella rendija
Por la que Alicia atravesó el espejo
y yo alcancé otro tiempo.

La Luz devora más que el fuego.
Hay una claridad
que no está a la vista, que gira
como un molino de viento en la cabeza.
Un pensamiento puede tener la llave
para cambiar de sitio
la noche.

En aquel mundo extraño, al otro lado del mundo,
sucede ti y de mí como no se anunciaba
en mi destino.
Pero existe un destino que sólo se conquista.
Un espacio de sueño y desafío
para escribir lo nuevo.
Aquel mundo distinto que en ti ardía
estalló en mi conciencia
Como definitivo.
Me trajo el argumento
para urdir la novela de una vida.

En aquel laberinto de luces de tu mente,
fui la invitada que se quedó a cenar.

martes, 8 de noviembre de 2016

Hoz en la espalda de Isla Correyero


Hace un mes estuve en Granada y dediqué la tarde del sábado a recorrer varias librerías mientras nos paseábamos, mala tarde para las librerías, pero el paseo nos deparó algunas sorpresas como la exposición sobre José Guerrero dialogando con Jesús Zurita, en una calle aledaña a la catedral, un lujo, además las cristaleras de la última planta proporcionan una vista impresionante del templo. Al final encontramos una librería abierta y pude comprobar algo que me resultó llamativo. En otras ocasiones en las que he visitado Granada la presencia de autores y editoriales granadinas en los anaqueles era notable, ahora no, no al menos en esta librería. Había un libro de segunda mano donde alguien le habia pintado un no muy favorable bigote a Rafael Espejo. Al final compré una antología de Javier Egea Y Hoz en la espalda (huerga y fierro) de Isla Correyero.

 Ahora ando por su páginas, ya lejos de Granada. Es un libro particular, es como ella lo subtitula, una Evolución de un divorcio -mi mujer me miró asombrada al leerlo mientras me dirigía a la caja a pagarlo-. Me resulta especialmente interesante, porque tiene que ver con mi poemario Canciones para el día de después, que así se titulará si alguna vez se publica. Cuando empecé a escribir este breve poemario no tenía, literariamente, nada claro sobre por dónde debía ir y de si era legítimo que yo pudiera contar esa historia sólo desde mi punto de vista, pero es que no tenía otro. Además pronto comprendí que la mayoría de aquellos poemas ya sólo tenían un protagonista y comenzaba justo después de la ruptura, por tanto no era un ajuste de cuentas sino un descubrimiento del vacío y del extrañamiento de uno mismo que experimenté en esos días. Pero el azar puso en mi camino a dos autoras esenciales que me enseñaron a enfrentar un tema en el que era difícil perderse y confundir el desahogo o algo parecido a una terapia, con la poesía. Esas autoras fueron Anne Carson y Margaret Atwood. Las dos con dos libros sobre el mismo tema, la ruptura, dos libros de poemas, uno La belleza del marido (lumen) otro Juegos públicos (hiperión), creo. En ellos encontré la posibilidad de poetizar sobre algo aparentemente inapropiado sin perder el norte del poema.

Ahora me encuentro con este libro de Isla Correyero, y me hace feliz formar parte de esta nueva tradición de la poetización de la ruptura. Una experiencia poética estremecedora de la que sólo nos puede salvar la ironía.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Autor Regional Invitado Mandarache 2016

Esta semana se ha presentado la edición del Premio Mandarache 2016 y formo parte de ese proyecto como Autor Regional Invitado. Yo lo asumo como un premio y como una aventura. Os dejo el cartel del Premio. Así que este año a Leevolucionar

Premio Mandarache 2017 Cartel