jueves, 10 de septiembre de 2009

Otra canción de cuna


Hace un año escribí varios poemas, todos bajo la misma anécdota, el mismo hecho que entonces llenaba todas las paredes de mi casa e incluso las que no eran de mi casa. Uno de esos poemas se titula Canción de cuna y me daría pudor publicarlo ahora, porque nunca sabré lo iluminado que estuve al escribirlo, en ese poema se habla de una persona, de ciertas cosas que pasaron, de la verdad y también, por qué no, de las mentiras.

Siempre que comienza el curso acudo a mi trabajo con una libreta. Siempre tengo alguna que compré en días felices en los felices comercios de los chinos. Recuerdo el año que me presenté en las oposiciones, como tribunal, tal vez por eso me permití ese gesto frívolo, con mi libreta de Lili&Lala, dos simpáticos muñequitos, que ya quisiera el Jordi Labanda. En estas libretas hay restos de vida, como las migajas que quedan sobre un mantel, páginas escritas a vuelapluma -perdóname el arcaísmo-, notas, fragmentos de poemas, ideas para cuentos que jamás se escriben porque soy casi a partes iguales perezoso y olvidadizo. Claro que estas libretas no se parecen en nada a las de José Óscar, que son verdaderos objetos de envidia, con sus dibujos y esa caligrafía nerviosa y viva que inunda cada página, el signo indescifrable de su creación. Las mías son más modestas, sobre todo, porque me aburro de ellas al tiempo o porque si son hermosas, como mi reciente moleskine, me da vergüenza escribir, cierto pudor emborronarlas con qués, paraqués y cosas así.

Hoy me he sentado a escuchar al ponente de un curso sobre alumnos disrruptivos, y claro, como tiendo siempre a empatar con la gente, me ha dado por hacer ruiditos con el boli y a pasar las hojas para atrás de mi libreta. Entonces me he encontrado con este poema, que en realidad es otro poema, otra Canción de cuna de hace muchos años, casi cuatro años atrás. Y eso es lo que quería contar hoy, simplemente, dejarte aquí este poema que nunca pasó a formar parte de ninguno de mis proyectos y que tiene el brillo de esas cosas que creíamos olvidadas y que de pronto aparecen al azar, sin un porqué.

CANCIÓN DE CUNA

De pura vida,
de pura luz, así eres,

como una fiera silenciosa
que despereza la mañana.

Manos pequeñas, cuerpo espurio y bello,
que calienta con el fulgor de un rayo.

Abres los ojos y se cierra el mundo,
de un zarpazo tú lo haces
polvo,

humo,
nada.

6 comentarios:

Dyhego dijo...

¡Trágicamente bello!
Un abrazo, perrete

Rosna dijo...

Con su permiso Antonio san , preciosa canción de cuna , cantar a los niños pequeños que delicia .
Gracias por compartir esta mágica canción .
Saludos desde la isla
Rosna

Anónimo dijo...

Y es todo tan difícil o quizás nos falten datos para comprender

Antonio Aguilar dijo...

Hola a todos. Gracias. No creo que sea trágico este texto, querido Diego, es sólo la narración de una coincidencia, pero desde la paz y la sorpresa, al menos, yo lo veo así.

Por otro lado, Rosna, yo no lo veía como una canción de cuna infantil, pero sí, lo es también y me gusta que sea así.

No creo que las cosas sean tan difíciles, a veces basta con ponerle el nombre exacto, con empezar a tirar del hilván de las verdades y dejar que todo pase. El tiempo ayuda, creo, aunque las cicatrices siempre permanecen, pero de otra forma, no como dolor si no como recuerdo del dolor, que es otra cosa diferente. Pero yo sé tan poco de la vida, que no sé, me parece un poco frívolo que diserte sobre estas cosas. Perdóname, es el atrevimiento de las ocho de la mañana.

Granito dijo...

Yo no creo que en la mayoría de las ocasiones las cosas no son díficiles, más bien opino como Séneca: "No es que no hagamos las cosas porque sean difíciles, más bien las hacemos difíciles porque no nos atrevemos".

La "canción de cuna" me ha gustado mucho, supongo que probablemente fué la precursora de la que no publicas, y que seguro que tampoco está nada mal.
Saludos.

tropovski dijo...

Qué cosas más bonicas dices de mis pequeñas libretas ilegibles ^_^

Sé que tú ya llenas aquella que te regalamos de versos memorables y cosicas bonicas.