lunes, 28 de octubre de 2013

Te envidio o no

Como a muchas cosas, llegué tarde a Lou Reed. Y yo no sabía si estaba bien o estaba mal llegar tarde a Lou Reed, pero a mí me gustaba, era como esas cosas que dan vergüenza y orgullo a partes iguales, como una mano en el bolsillo que toca más allá del propio bolsillo, ya me entendéis. Así que sin saber si debía darme gusto o disgusto pero decidido a complacerme escuché todo lo que cayó en mis oídos -eran épocas en las que no existía internet (o existía en otra parte)-.

Así que con esa duda, la del placer privado, coincidí un día con Juan De Dios García que me dijo que me envidiaba. Joé, pensé, hay otros peor que yo, porque, me dijo, tú puedes sentir esa emoción de escuchar por primera vez a Lou Reed.

 A las pruebas me remito. Y si todavía no has escuchado a Lou Reed, pues eso, yo también te envidio.

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