martes, 30 de septiembre de 2008

Anónimos



A veces uno lanza sus tristes redes a estos ojos oceánicos de internet. Luego, como un pescador, las recoge pacientemente. En algunas de estas ocasiones le complace irse a google, a su buscador de imágenes y escribir nombres de personas que conoce, otras veces se los inventa, en otras intenta conocer el perfil de unas narices concretas, las formas puntiagudas de un omóplato, el canto de las uñas a la francesa de una gatita o de una princesa canaria. Cosas así que a veces no se alcanzan, porque en lugar de la imagen previsible aparece el retrato de personas anónimas, seres extraños que desconocemos, con sus añoranzas, sus sueños, sus odios. A veces son amas de casa que han hecho un curso de internet en la asociación de mujeres de su barrio, otras asesinos que quieren la fama que se les debe por sus hechos, otras carniceros orgullosos con sus mandiles manchados de sangre. Gente, como nosotros, como ese hombre que ha enchufado el ordenador y ve la imagen que ha captado la web cam. Por un momento un rey en su soledad, luego un ser anónimo que podría salir con el traje nuevo del emperador a pedir limosna sin que nadie se percatara de ello.

3 comentarios:

Juan dijo...

Los pescadores, dicen, tienen mucha paciencia y siempre consiguen pescar algo, una bonita bota, un suculento pez, una atractiva sirena, un buen resfriado... pero nunca regresan de vacío y más si los viejos piratas le dicen que las estrellas nunca mienten...

D.

Almatina dijo...

Eso es como cuando una está aburrida
y se quiere
"anonimar"
en el infinito espacio
de un buscador limitado.

Pedro Pergamo dijo...

¿y cuáles son sus motivos?, ¿cuáles sus terribles miedos? comprendamos al rey que anonimamente pide y al pordiosero que anonimamente reina...

No sé, digo yo.