sábado, 8 de noviembre de 2008

la tarde más disparatada del mundo


Llegaron las siete de la tarde y aún no había fregado el baño, es de creer. Enchufé el ordenador, que hay que ver lo sensible que se pone. Que si ahora debe usted suscribrise, que si está en peligro, que si además no debe(de)dejar de contactar con todo el mundo a través de una red de enlaces que tú, también es verdad, has elegido libremente. Luego avisos de recados pendientes, de mensajes no necesariamente de amor en tu buzón, de acciones perentorias de actualización -ha dejado usted de estar al día, que lo sepa-.

Y luego la colada, el otro plano, lo que podríamos llamar el real world, una especie de realidad que a fuerza de pantallas se está volviendo cada vez más lejana. Venía de comer con unos amigos, gente honrada de vida sencilla, de esa que aún cree en el matrimonio y en los hijos. En estos casos habría que preguntarse siempre, como parte de un proceso de higiene mental, si ambos, matrimonio e hijos, creen a su vez en ellos. Venía de una mañana soleada, de un estado de ánimo total, pero para qué engañarnos, llegan las siete y empezamos con el ordenador y no empezamos con la colada. Ayer estuviste de cena con lo que tú, con lo que yo, vienes llamando, la pandi y vaya cuadro. Uno que si gris, otra que si te dije diego, otra que morena y el marido recordándoselo, la Concha con su cámara de fotos, tú, bueno de ti mejor no hablar, a tu lado ese ser, apenas veintisiete años, al que conocías pero al que has vuelto a conocer, y el anfitrión, pues eso, atendiendo a sus amigos. Consecuencia de todo, que como te has ido a comer con el tiempo justo, ahora te encuentras con una silla llena de ropa que apesta a tabaco de anoche. La colada en su cesto también apesta a tabaco. Uno, dos, tres, cuatro, y quién sabe si cinco cafés, tienen la culpa de todo. O fue del chachachá. Pues sigo sin saberlo, y aún nos queda la noche.

11 comentarios:

Antonio dijo...

Antonio, ¿qué te pasa? Se te acumula la ropa, ¿y qué? Qué más da. Algunos nos la ponemos sin lavar y hasta sin planchar, porque luego nadie lo nota. Todos en las "reuniones chachachá" postCinefan estamos pendientes de nuestros EGOS y no de lo que tenemos al lado. (Aprecio que aprecies a la de 27: su áurea deslumbrdora ciega, más que aclara, tenlo en cuenta).Y si te aclaras, la ropa también. Es cuestión de limpiarse uno mismo: si te ves limpio, y tú siempre apareces como recién duchado,todo lo demás no importa. Y yo te veo LIMPIO, LIMPIO, LIMPIO. Por eso me gustas y eres mi amigo. Te quiero.Soy Salva con ayuda de Antonio.

Anónimo dijo...

Ahora lo entiendo todo. Me fui gris, pero no sabía por qué; algo pasaba esa noche, pero no supe verlo, sólo sentirlo. No es la primera vez que me pasa.

Anónimo dijo...

¿Cómo se llama esa sensación que te embarga cuando ves a unos amigos por los que sientes aprecio que se juntan, que se lo pasan bien, que se cuentan secretos cuya clave sólo ellos conocen y tú te quedas al margen?
¿Celos¿ ¿Envidia? ¿Exclusión?
D.M.G.

Antonio Aguilar dijo...

La ropa limpia al final. La cosa no parece tan grave. Querido D. M. a esa sensación a la que usted intenta poner nombre yo la llamo simplemente "no asistir al ficefan". Las muchachas de veintisiete años siempre ciegan, eso lo sabe todo el mundo, aunque su brillo no vaya dirigido a uno.
El cinefan, para los que no lo saben, es un ciclo de proyecciones de cine que preseta mi amigo Salva Robles, viernes sí, viernes no, en el Museo de Fuente Álamo a las siete de la tarde.

Antonio dijo...

El gris está aquí, cerca del color y de la luz, muy cerca, metido en las tripas cibernéticas de su portátil, enredado en la red de sus palabritas-word egotistas, porque, sí, Salva, sólo sacamos a pasear nuestros EGOS tras el cinefán, sin celofán, tío, a las claras de Cajamurcia, sin subvenciones para pasarlo bien... Mis lágrimas son una vida sin mí, vida que se vive ella solita, purito cuento a golpe de ilustración barreto. Gracias a Antonio por su luminosa forma de alumbrar bondad, y a ti, Salva, porque como polillas, vamos a la luz de las paredes, al amor de la lumbre de tus imágenes. Un abrazo a todos, cuerpos. Me ha fltado (je, je) poner VIVA OBAMA.

Anónimo dijo...

A raíz de unos comentarios maliciosos de la Niña Máfer, he reflexionado (¡!)sobre lo difícil que es la comunicación. Uno dice algo y no sabes cómo va a ser interpretado. ¡A ver si van a tener razón los famosos -incluida Su Majestad Helena Doña Sofía- cuando se quejan de que han sido malisterpretados...!
En fin, rollos míos.
Un saludo para todos.
Diego

Anónimo dijo...

Pensaba que habias dejado de lado el blog de 'pequeña caja de tormentas. Ha sido un placer descubrir que continuas escribiendo, mas o menos con gracia, en alguna parte de la red.un ex-alumno que te recuerda =)

Antonio Aguilar dijo...

Gracias a todos. ¿Querido exalumno, ese sentido de la ironía te lo enseñé yo? Muchas gracias por tu comentario, en estos días, tal vez porque sea otoño, me confortan las palabras,las echo al fuego, como el que alimenta una chimenea. También me gustaría saber tu nombre, pero no se obliga a nadie.

Besos para todos, hoy es un día hermoso. (sé que es cursi, lo sé, vale, vale).

Anónimo dijo...

antonio pedreño, se que lo sabias...

Antonio Aguilar dijo...

Qué está pasando con esta entrada? Este mes, el mes de marzo, llevo más de cuatrocientas visitas a esta tarde disparatada y anecdótica. Por favor, que alguien me lo diga.

Jorge García Torrego dijo...

Es sorprendente ver como cada vez más nuestro mundo corriente podemos dividirlo entre mundo virtual y mundo material. Buen escrito