miércoles, 19 de noviembre de 2008

Tú, tú


Salimos por la calle hasta la esquina. Nunca más allá. Nunca más acá. Desde allí yo observaba atentamente sus pasos como puntadas de hilo sobre el camisón de verano de mamá. El aire de la tarde inflaba sus formas y se convertía en un globo a punto de ascender. Ver a mamá venir de la playa con su camisola ponía los pelos de punta. La reina en el cabaret del edicicio de inquilinos itinerantes del verano. Tan hermosa como el sol.


Nunca llegué a entender cómo dos seres tan hermosos eran antagonistas.


Pese a mamá yo sólo tenía ojos para ella, para su paso menudo y volátil y su importancia menguante. Y justo cuando pasaba a mi lado abría el bote de cristal. Nunca antes. Nunca más allá. Su cabeza negra, sus alas acrisoladas por la luz. La reina en el cabaret de los insectos.



3 comentarios:

CARLOS LABARTA dijo...

Esto es genial! Cuanta concisión y aparente simplicidad y cuánta hondura oculta! Me encanta! Cómo has hecho esto? Dimelo!!!!!
Muak!

Antonio Aguilar dijo...

Bueno, Carlos, gracias por tu comentario. Qué puedo decir, seguro que alguna vez has escrito algo que surge así porque sí, porque quiere estar entre nosotros, como un objeto, como un gato, mejor, con su vida propia. Otras veces sin embargo pones todo el empeño del mundo y no sale nada. Así es esto. En concreto este texto lo escribí para leerlo en el programa de radio en el que colaboro en miércoles alternos, la Radio se mueve de Onda Regional.

Espero que sigas visitando estas páginas y que dejes tu opinión. Yo de momento ya he enlazado tus blogs, en esa extraña sección de "Pasaron por aquí..."

Gracias.

CARLOS LABARTA dijo...

Me encanta, como digo! Creo haberte escuchado alguna vez, pero estaré pendiente de que no me ocupen mis horarios...Un placer añadido releerte y conocerte.
Un fuerte abrazo y nos vemos, nos estamos viendo