lunes, 6 de junio de 2011

Largo fin de semana literario

Ginés Sánchez, Raúl González, Fina Tafalla, Antionio Aguilar y Javi Murcia en Lugarextraño hace muchos años.


Desde aquí os escribo. Es un lugar extraño -dios mío, cómo me gusta esta palabra-. No sé por donde empezar, aunque sí por donde terminar. Pero todavía es pronto. Desde Lugarextraño pienso en lo que mueve la amistad (la de tantos, pero sobre todo la de Tomás y Carmen y Alberto...) El viernes leí en Sangonera la Verde, un sitio extraño donde mis padres han puesto su primera residencia, dicen, aunque hacienda no esté de acuerdo. Un pianista-alpinista, ocho años, interpretó una pieza entre las lecturas de los poetas -que éramos numerosos, pero no tantos como en Cieza, al día siguiente-, ocho años, un metro de estatura, las piernas le colgaban del banco, pero ahí estaba, interpretando una pieza de Mozart, y claro no pude dejar de acordarme también de Charly García, que a esa edad, según dicen las crónicas, ya daba clases de piano.


Un momento de mi lectura en Sangonera la Verde. Foto de Sebastián Mondejar

El sábado nos embarcamos para Cieza, Olaya pilota la nave espacial y Ginés copilota. Es un ser extraño también, que teme que el coche tome las curvas y lo transmite, dos metros de tío, que no se curva con la carretera, que permanece recto, pese a que su poesía es flexible, como una ola entre las cañas de la orilla, expansiva, cimbreante. Curvas, rectas. De pronto el tiempo sí que toma una curva y me golpea la espalda, me dice a que no sabes quién soy, que es casi tanto como decirme a que no sabes quién eres, porque el recuerdo es parte de nosotros, pero es esa voz la que me canta una canción de entonces y me alegro de reencontrarme con Francisco León y con Juan Carlos, que se han casado, que están en Archena, que les apetecía vernos y nos vamos de tapas y de cascaruja y los ilustro sobre el lanzamiento de huesos de oliva y las marineras. Y hablo con Fina, que sí, que leímos hace muchos años en la puerta falsa los poemas de mi amigo Ives de la Roca. Y está Soren que se declara del PP... P, es decir, de Pier Paolo Pasolini. Y yo que aparezco en el cartel de la entrada como Antionio Aguilar, que me gusta, porque me recuerda a Antinoo. Y así van pasando las cosas entre otras cosas más que me callo porque son de otro sitio menos extraños, más íntimos.

Y bueno, hemos llegado al final, al final de todo esto y eso es lo que quería decir, que después del final, está también el principio, porque las cosas se curvan y los extremos se tocan como un arco que nos lanza después hacia el futuro y más allá.

1 comentario:

Jesús Bastida dijo...

Hola Antonio! Me hubiese gustado asistir a la lectura, pero fue imposible. Un saludo